
Nueva York, 5 de enero de 2026.
El derrocado presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, comparecieron este lunes ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, en Manhattan, luego de ser trasladados desde el Centro de Detención Metropolitano (MDC) en Brooklyn bajo un estricto operativo de seguridad.
Ambos enfrentan cargos federales por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, posesión de armas destructivas y otros delitos relacionados, según una acusación formal basada en una investigación del Departamento de Justicia de EE. UU. iniciada en 2020.
Operativo de traslado
El traslado comenzó en horas tempranas de la mañana con un convoy terrestre desde la prisión federal de Brooklyn, conocida por albergar detenidos de alto perfil. Posteriormente, Maduro y Flores fueron transportados en helicóptero hacia un helipuerto en Manhattan —identificado en distintos reportes como el Downtown Manhattan Heliport o el West 30th Street Heliport— y finalmente escoltados en vehículos blindados hasta el Daniel Patrick Moynihan United States Courthouse.
Apariencia y condiciones físicas
Maduro, de 63 años, fue visto vestido con uniforme de preso en tonos beige o caqui, esposado y con grilletes en los tobillos. Testigos y medios presentes señalaron que cojeaba levemente al descender del helicóptero y requirió asistencia de agentes federales, presuntamente debido a lesiones menores sufridas durante su captura el 3 de enero.
Cilia Flores, de 69 años, también compareció esposada y con aparentes dificultades para caminar. Su abogado indicó que sufrió lesiones durante la operación militar en la que fue detenida.
Audiencia judicial
La audiencia, presidida por el juez federal Alvin K. Hellerstein, inició alrededor del mediodía. Ambos acusados se declararon no culpables de los cargos.
Durante la sesión, Maduro interrumpió brevemente para declarar:
“Soy el presidente Nicolás Maduro Moros, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, y estoy aquí secuestrado desde el 3 de enero”.
El juez le ordenó guardar silencio y continuar con el procedimiento legal. Flores permaneció mayormente en silencio, escuchando la audiencia a través de un intérprete.
El magistrado ordenó detención preventiva sin derecho a fianza, citando alto riesgo de fuga, y fijó la próxima audiencia para el 17 de marzo de 2026.
Contexto y repercusiones
Este caso marca un hito histórico, al tratarse de la primera vez que un líder extranjero en ejercicio —hasta el momento de su captura— enfrenta cargos federales en suelo estadounidense tras una operación militar directa.
La captura ocurrió el 3 de enero en Caracas, durante una incursión de fuerzas especiales estadounidenses que incluyó operaciones aéreas y terrestres. La administración del presidente Donald Trump calificó la acción como una “operación brillante” destinada a ejecutar órdenes judiciales pendientes.
En las afueras del tribunal se registraron protestas divididas: manifestantes celebraron lo que denominaron el fin de un “régimen narco”, mientras simpatizantes chavistas denunciaron un “secuestro” y una violación a la soberanía venezolana. La policía de Nueva York desplegó un amplio cordón de seguridad para separar a ambos grupos.
A nivel internacional, el caso ha generado controversia diplomática, con debates en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre la legalidad de la operación. Mientras algunos gobiernos cuestionaron la intervención, otros la respaldaron como un golpe contra el narcotráfico internacional.
En Venezuela, la vicepresidenta Delcy Rodríguez fue juramentada este lunes como presidenta encargada por la Asamblea Nacional controlada por el chavismo, prometiendo defender la soberanía nacional frente a lo que calificó como una “agresión imperialista”.






